¿Los antioxidantes previenen el cáncer?

Durante mucho tiempo se pensó -y aún ahora se piensa- que los antioxidantes que ingerimos en una dieta saludable, eran una gran arma para poder prevenir la formación de neoplasias. Dentro del grupo de antioxidantes incluímos a una gran variedad de moléculas, pero destacan por sobre todo las famosas VITAMINAS.

Sin temor a equivocarme, creo que no ha habido médico sobre la faz de la tierra al cual no le hayan solicitado «unas vitaminitas», ya sean para el hijo al que ven pálido y debilucho (y en realidad está bien gordito), hasta para el abuelito enclenque (que sale ha hacer deporte todos los días a las 6am). Siempre las vitaminas! …

Ojo! No estoy en contra de ellas ni mucho menos. Tienen un rol importantísimo en nuestro organismo, pero como todo en la vida, todo exceso es malo, y hoy en día se está comprobando. 

Cabe resaltar (como ya mencioné en mi post sobre las vitaminas del 26/12/13) que hoy en día sé están realizando estudios para comprobar el efecto benéfico de prescribir «suplementos» de vitaminas a personas sanas, pues como sabemos, nuestra dieta diaria y normal ya nos concede los aportes diarios de vitaminas que necesitamos (a ver, me refiero a una dieta balanceada, no a comida chatarra diaria). El detalle es que muchas de estas investigaciones están arrojando resultados sorprendentes y hasta contradictorios: al parecer, no nos protegen tal como pensábamos sino al revés, parecen contribuir a la aparición de algunos problemas de salud, como el cáncer. 

Es esto posible???

Pues todo parece indicar que sí. Que ese viejo refrán que nos dice que «todo exceso es malo» es muy cierto. 
Hace pocas semanas en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, ha aparecido un editorial sobre el tema. Ojo, no esperen que esta revista hable directamente de las vitaminas, no. Eso ya esta pasado de moda y en realidad las vitaminas no son las que tienen en sí el poder curativo de todo, sino su capacidad antioxidante. 

Nuestro cuerpo es muy sabio, y nuestras células también. Como todo organismo vivo, hay deshechos que aparecen tras finalizar cada proceso realizado con fines nutricionales. Ok, los deshechos de las células tras sus ciclos energéticos son los famosos ROS (especies reactivas al oxígeno, en castellano) los cuales pertenecen a la familia de los FREE RADICALS, elementos de la naturaleza relacionados a daños a nivel biomolecular.

Han aparecido en los últimos años dietas «Detox» que proponen que si ingerimos altas cantidades de alimentos «antioxidantes» podremos prevenir muchas patologías, entre ellas el cáncer. Y esto por qué? Pues se plantea que los antioxidantes ingeridos (vitaminas entre otros) son el escudo protector contra los tristemente famosos FREE RADICALS. Esta idea se basa obviamente en conceptos científicos, los cuales hoy en día están algo en duda. 

Existen cada vez más estudios que demuestran que los antioxidantes de la dieta no protegen al ser humano de la formación de neoplasias, sino que inclusive pueden promover su formación. Investigaciones que usan vitamina E y otros antioxidantes, sorprendentemente han mostrado que aumentaban la presencia de células cancerígenas en los organismos. Es esto posible? Sí, pues como decía líneas arriba, todo exceso es malo. Los antioxidantes cumplen su papel protector pero en cantidades normales, habituales, es decir, en cantidades que ingerimos en nuestra dieta diaria; pero si nos dedicamos exclusivamente a darnos mucho más aporte de estas moléculas, pues estamos generando que a nivel celular ocurran daños que pueden ocasionar un cáncer o lo pueden acrecentar. 

Este concepto es muy controvertido, pero tiene una base biomolecular que si bien aún no se ha comprobado al 100% al parecer! vamos camino a su confirmación. Ojo, este post no tiene como idea alarmar y satanizar a las vitaminas (pobrecitas) y alimentos que las posean. NO, y un rotundo No. Sólo pretende alertar que dietas milagrosas «quita cáncer» basadas sólo en legumbres etc, pues -ojito- quizás nos puedan causar más daños que beneficios.

Debemos estar alertas entonces, y esperar más estudios al respecto. Por mientras, a seguir cuidándonos, comiendo sano y de forma balanceada, es decir, de todo un poco. Somos seres omnívoros, no lo olvidemos.

Muchos saludos a todos, y seguimos en contacto! 

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Bibliografía:

  • Chandel N., Tuveson D. The promise and perils of antioxidants for cancer patients. Clinical implications of basic Research. N Eng J Med 371;2- Julio 10, 2014.

El soporte social, un factor tan importante como la propia quimio

Un último estudio, publicado hace una semana en la prestigiosa revista Journal of Clinical Oncology (JCO) demuestra en cifras una realidad que muchos ya conocíamos y sospechábamos: en el tratamiento contra el cáncer no solo actúa la quimio o la radioterapia…no, los vínculos sociales también cobran una relevancia marcada. 

En la presente investigación se demostró que los pacientes solteros o sin apoyo socio-familiar tenían un alto riesgo de presentar canceres más agresivos y de no sobrellevar bien los tratamientos al presentar más efectos secundarios y, por ser más inconstantes en el cumplimiento de las pautas. Todos estos factores se resumían en un aumento de la mortalidad de estas personas. 

Está demostrado en varios estudios que el estar soltero, separado, divorciado o viudo aumenta significativamente el riesgo de presentar un cáncer avanzado al diagnóstico, reduce la adherencia al tratamiento lo que se traduce en una mayor mortalidad secundaria al tumor per sé. Explicado de otro modo, el pertenecer a una familia unida aumenta la adherencia 1.7 veces mientras que el tener un clima familiar inestable hace que el riesgo de no seguir un tratamiento oncológico de modo adecuado se eleve 1.5 veces más. 

Los resultados de este estudio nos hacen pensar que en la medicina no todo es ciencia ni fármacos, nadie niega la importancia que tienen, pero… hay más cosas. El ser humano está diseñado desde su génesis para interactuar en grupo y no ser un ente solitario. La compañía familiar protege de la vulnerabilidad que presentan los pacientes oncológicos, y los cobija generando en ellos la fuerza que necesitan cuando más débiles física y/o emocionalmente se encuentran. Esto lo vemos casi a diario en la práctica médica.

La familia es la base de la sociedad, esto nos lo enseñan desde niños, pero en los momentos difíciles es cuando muchas veces comenzamos a valorarla más, eso sin contar que el ser humano recién comprende lo que tiene, cuando lo ha perdido. 

La medicina personalizada que se ofrece en el siglo XXI no solo debe ceñirse a los estudios genéticos individuales que se realizan sino que tenemos que abrir los ojos a las otras necesidades que nuestro paciente refiere… verlo de un modo holístico y no solo desde un punto de vista circunscrito en lo sanitario, en los síntomas y signos físicos. Nuestro abordaje inicial del paciente debería ser más completo, debiendo abarcar áreas para las cuales como médicos no estamos entrenados, pero que por esa misma razón se deberían hacer partícipes de un mejor modo a otras especialidades para un manejo conjunto e interdisciplinario: psicólogos, asistentes sociales, etc. Si bien hoy en día tenemos los comités de tumores donde un conjunto de diversos especialistas analiza y plantea en consenso el manejo de cada caso; así también deberían existir y diseñarse estructuras hospitalarias en las cuales se analice al paciente en todas sus áreas psicológicas, emocionales y socio económicas. En los últimos años tenemos como ejemplo a las unidades de cuidados paliativos cuya seña es la comunión de diversas especialidades siempre poniendo como centro al paciente. 

El médico, en especial el oncólogo, debe desarrollar al máximo esa sensibilidad que prometemos tener en nuestro juramento hipocrático. Trabajamos con paciente muy especiales, algunos más frágiles que otros, y tenemos que ser nosotros quienes sepamos reconocer esa fragilidad e intentar con todos nuestros medios a la mano, dar la ayuda que se necesita para ese momento. 

El medicamento en sí solo no basta. Una palabra, un gesto y nuestra atención al paciente y su familia, como sugiere este artículo, es tanto o más importante que una quimio bien puesta. 

Muchos saludos a todos!


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+info:

  1. Artículo original: Aizer, A, Chen M-H, McCarthy E, et al. Marital Status and Survival in Patients With Cancer. JCO September 23, 2013JCO.2013.49.6489. 
  2. Editorial muy interesante: 
    http://jco.ascopubs.org/content/early/2013/09/18/JCO.2013.51.5080.full.pdf+html?maxtoshow&hits=8&RESULTFORMAT&title=cancer&andorexacttitle=and&andorexacttitleabs=and&andorexactfulltext=and&searchid=1&usestrictdates=yes&resourcetype=HWCIT&ct 
  3. Como presenta la noticia la prensa internacional: http://touch.latimes.com/#section/-1/article/p2p-77535810/

ASCO 2016 y la realidad del cáncer en LATAM

Breve conversación entre la Dra. Carolina López Ordóñez (HematoOncólogos SA. Cali-Colombia), la Dra. Lina María López (Centro Médico Imbanaco. Cali – Colombia), y el Dr. Juan Carlos Samamé Pérez-Vargas (ALIADA, Clínica San Felipe, Hospital Nacional A. Loayza), todos ellos oncólogos médicos formados en España y con una vocación que les hizo regresar a sus países natales con el único deseo de ayudar.

En este diálogo breve se comentan tópicos vistos en el reciente congreso de la sociedad americana de cáncer (ASCO) realizado en Chicago-EEUU a inicios del mes de junio 2016. Salió brevemente el tema de cómo está la oncología y el manejo del cáncer en nuestros países latinoamericanos.

Dieta y Cáncer

No hay día que pase que algún paciente no me pregunte sobre lo que debe y no debe comer durante su tratamiento, o si ya lo acabó, qué debe y qué no debe comer para mantenerse y evitar que su enfermedad reaparezca.

Mi respuesta es siempre la misma, y muy sencilla: «de todo». Así de simple … ok ok… por si alguien se escandaliza ampliaré un poco mi sustento:

– «de todo» significa comer de todos los tipos de alimentos, siempre predominando verduras, frutas, legumbres; reduciendo el consumo de carnes rojas a 1-2 veces por semana y favoreciendo carnes blancas; sin olvidar los cereales y granos.

Hoy en día proliferan las dietas «milagrosas» para bajar de peso, las dietas detoxificantes, dietas «alcalinas» etc. Ninguna ha probado fehaciente y científicamente su validez, por lo que no podemos caer en ningún extremo, es decir comer sólo «esto» y nada más (léase por «esto» carnes, vegetales, etc). EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO y eso es lo que plantea este nuevo «estilo» de alimentación denominado FLEXITERIANO.

A mi entender y de todo lo que he oído, el más sensato de todas las formas de alimentación que existen. Abajo un video pequeño que muestra en que consiste,

Por mi parte, esta Navidad, yo seré flexiteriano y creo que será una de mis promesas firmes para 2018,

Saludos a todos y seguimos en contacto,

Dr. Juan Carlos Samamé PV
– Oncólogo Médico